27 de julio de 2016

hoy

Me dice una canción que el corazón se acostumbra a olvidar,
otra susurra que quiero saber de vos cuando ya no esté por acá,
pero no saben... no saben porque yo no canto.

Te envían saludos mis expectativas,
desde un rincón el silencio te besa.
Las cenizas del decimoquinto cigarrillo te piensan,
la fantasía inquieta a la razón:
dibuja una mueca manipuladora y le murmura tu nombre.

Mis ojos te cruzaron caminando por Córdoba,
deberías haberlos visto gritar.
Pero no me sirve la voz, la mente se me enmudece en el intento,
esto soy, en conclusión... a lo mejor es solo bla-bla.
Un par de letras y una película guardada que deberíamos mirar,
es lo que tengo para dar si ni el alma te es suficiente.

Y si querés más, si querés más yo busco, yo encuentro:
Dos canciones que nunca te dediqué,
tres poemas agonizantes y éste asesinando al anterior.
Y una vida... esta vida podrida de vivir muerta.

No pidas lágrimas cuando no cuidaste el lago,
no pidas armonía que este piano está desafinado.
No digas dos palabras y te eches a un costado
ni hagas de cuenta que no estoy escuchando.

Acomodo la subjetividad,
sobra espacio, podés irte,
quedarte no es tu opción aunque te estoy suplicando.

Mas vos siempre te estás yendo a ningún lado.
si yo te vi en la avenida, como te veo cuando te quedás callado,
como cuando no me alcanza todo.
Como cuando te estoy amando.

El gris se puso negro y sin embargo duele menos que ayer
y yo, yo siento más que el domingo, ya sin suplicios, sin sacrificios.
Quieto ahí o moviéndote, te veo.

Hoy puede estar soleado pero yo te aseguro tormenta para el rato.
No, mi amor, no. Es que a mi tan poco no me alcanza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario