27 de julio de 2016
Muerte a las musas
Había visto morir a tantas,
sentido el sinsabor de la rutina
y la inevitable muerte de la esperanza con el correr del tiempo.
El viento invernal le rasgó la mejilla,
el calor de dos temporadas tras de sí todavía respiraba,
respiraba en dos grandes ojos.
Desafió las estructuras y penetró en ellos
se negó a mirarlos,
asomó con disimulo la vista
y cuando estuvo en ellos no pudo correr.
Y el hielo se fue despejando,
las estructuras cayendo y los astros,
¡ay! los astros dieron un grito al unísono
Fantasías de tardes de café
delirios de noches que embriagasen de whisky
y de sudor,
de la mirada y del nudo en el pecho,
De nuevo las consecuencias forjadas por la inconsciencia.
Y sin embargo no.
Conocía la trampa y el disgusto posterior,
la estupidez de la ilusión,
la consecuente e intolerable neurosis.
Otra vez no y nunca jamás.
Con asco levantó de la alfombra sucia el coraje,
gimió entre dientes y con la lengua anestesiada:
MUERTE A LAS PUTAS MUSAS.
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Muy bueno.
ResponderEliminarGracias por leerme :) y qué bueno que sea de tu agrado.
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