27 de julio de 2016

Uno, dos, tres....

Y te vi caminar por las calles creyendo

que conquistarías por fin el mundo.

Alguna vez pensaste alcanzarías la gloria

imbecilidad del iluso.

Falacias de un mundo sin rumbo,

y más falacias.

Te vi bajar y fingir

te vi esperanzado con la posibilidad de ser como ellos,

fracasaste.

Tomaron tu mano y pensaste que alcanzaría.

Ignoraste la palmada en tu hombro

Cerraste los ojos cuando

el resplandor del momento te encegueció.

Y te vi abrirlos cuando todo retornó oscuro,

no fue más que luciérnaga en la ciudad

Imposible subir nuevamente,

no hay escape en la objetividad, no lo hay...

Fracasaste.

Y miro, observo tu persistencia estrujada,

sometiste tu valor a lo estéril.

Te veo, ya no llorás, pero respirás

respirás igual que antes,

seguís muerto.

Ya no hay tiempo, estás desorientado,

sin regreso y sin Dios.

Unos, dos, tres...

uno dos y tres,

¡subjetividad, subjetividad!

Los gritos no sirven acá.

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