Y te vi caminar por las calles creyendo
que conquistarías por fin el mundo.
Alguna vez pensaste alcanzarías la gloria
imbecilidad del iluso.
Falacias de un mundo sin rumbo,
y más falacias.
Te vi bajar y fingir
te vi esperanzado con la posibilidad de ser como ellos,
fracasaste.
Tomaron tu mano y pensaste que alcanzaría.
Ignoraste la palmada en tu hombro
Cerraste los ojos cuando
el resplandor del momento te encegueció.
Y te vi abrirlos cuando todo retornó oscuro,
no fue más que luciérnaga en la ciudad
Imposible subir nuevamente,
no hay escape en la objetividad, no lo hay...
Fracasaste.
Y miro, observo tu persistencia estrujada,
sometiste tu valor a lo estéril.
Te veo, ya no llorás, pero respirás
respirás igual que antes,
seguís muerto.
Ya no hay tiempo, estás desorientado,
sin regreso y sin Dios.
Unos, dos, tres...
uno dos y tres,
¡subjetividad, subjetividad!
Los gritos no sirven acá.
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